Cuando todavía estamos descubriendo todas las posibilidades de la inteligencia artificial generativa, aparece un nuevo concepto: la IA agéntica.
Hasta ahora, utilizábamos herramientas como ChatGPT, Notebook LM, Claude, Suno, Canva, Perpléxity o Gamma para hacer preguntas, crear contenidos o preparar actividades. Con la IA agéntica damos un paso más, ahora ya no solo responde, sino que puede planificar y realizar tareas de forma autónoma para conseguir un objetivo.
Y esta es la clave, ¿Cómo definir el objetivo y cómo tener claro el porqué y el para qué?...
Imaginemos que necesito organizar un proyecto interdisciplinar. Un agente de IA podría buscar recursos, diseñar actividades, preparar materiales, organizar sesiones e incluso proponer adaptaciones para diferentes ritmos de aprendizaje.
Con la I.A. agéntica el rol del profesor cambia, a partir de ahora, su principal función debe ser el de facilitador del trabajo del alumnado, siempre bajo la supervisión del docente. El reto estará no en que la IA trabaje por nosotros, quizás el reto principal es saber para que quiero que trabaje por mi.
Y aquí aparece un nuevo reto educativo: enseñar a nuestros alumnos no solo a utilizar la inteligencia artificial, sino también a definir objetivos, supervisar procesos y valorar críticamente los resultados. Ahora la toma de decisiones por parte del profesor que acompaña y facilita es crucial ya que deberá orientar en tiempo real, no después de hacer un examen planificado en el tiempo.
