Proyecto Trédesis...

Dentro del trabajo desarrollado por la ONG Ayudame3D se encuentra uno de los proyectos más conocidos, el "Proyecto Trédesis", brazos impresos en 3D que entregan gratuitamente a personas que los necesitan. Me parece fascinante comprobar cómo una tecnología que utilizamos para diseñar y fabricar objetos puede tener una aplicación social tan directa. Además, llevan esta idea a colegios e institutos mediante proyectos educativos relacionados con el diseño y la impresión 3D. Los alumn@s no solo aprenden tecnología, sino que descubren que lo que diseñan puede tener una utilidad real. Es una forma diferente de entender la impresión 3D, mucho más allá de fabricar una simple pieza.
Un proyecto que demuestra hasta dónde puede llegar la tecnología cuando se pone al servicio de las personas.

Mucho más que una competición

Nuestra participación en la V Liga Maker Drone (Emma, Nico, Marcos, Adriana, Carla y Sergio) ha sido una experiencia muy positiva y enriquecedora. Desde el inicio del evento demostramos ser competitivos en todas las categorías, trabajando con mucha ilusión y ganas de superarnos en cada reto.

Además del gran ambiente vivido durante toda la jornada, quiero destacar la excelente organización del evento final celebrado en el Coliseo de A Coruña el pasado 8 de mayo. Todas las actividades estuvieron muy bien coordinadas y eso permitió que disfrutáramos al máximo de la experiencia, compartiendo momentos con otros equipos y aprendiendo de cada una de las pruebas.

Aunque nos quedó la pena de no haber podido alcanzar algún premio, especialmente el de mejor diseño,
reconocemos que el equipo ganador realizó un desempeño superior en el vuelo y supo defender muy bien su proyecto. También queremos mencionar el gran trabajo de Emma y Adriana, que estuvieron muy cerca de alzarse con la victoria gracias a unos speech muy bien preparados y ejecutados sin apenas fallos, demostrando seguridad, preparación y mucho talento.

Finalmente, creemos que los equipos ganadores fueron unos justos vencedores y desde aquí queremos felicitarlos por su gran trabajo y dedicación. Nosotros nos llevamos una experiencia inolvidable, nuevos aprendizajes y, sobre todo, muchas ganas de seguir mejorando. Ahora toca empezar a pensar en participar de nuevo el año que viene con más fuerza e ilusión. 

Gracias equipo!!

El aprendizaje no es silencioso...

Durante mucho tiempo hemos confundido el silencio durante las explicaciones con el aprendizaje. Entramos en un aula, vemos a los alumn@s callad@s, mirando a la pizarra, aparentemente atent@s… entonces respiramos tranquilos y pensamos que todo parece estar funcionando.

Pero esa tranquilidad, muchas veces, es una ilusión.
El silencio no demuestra que estén entendiendo. A menudo demuestra justo lo contrario, que no saben por dónde empezar, que no se atreven a preguntar, que están desconectados o simplemente cumpliendo con lo que se espera de ellos.

Y aquí es donde caemos en la ilusión de la enseñanza, es decir,  explicamos, creemos que lo hacemos bien, nadie interrumpe… y asumimos que el aprendizaje está ocurriendo.

Pero que el profesor sienta que ha explicado bien no le garantiza que el alumnado esté aprendiendo, porque aprender no es escuchar, no es mirar, no es asentir. Aprender es intentar, es probar, es equivocarse, es volver a intentar, es explicar con tus propias palabras algo que todavía no dominas del todo.

Entonces pasa lo de siempre: tú explicas, todo parece claro… pero cuando los chic@s se enfrenta sol@s a la tarea, no saben por dónde empezar. Y ahí es donde se ve la realidad, porque el aprendizaje de verdad no es silencioso. Cuando alguien duda hace ruido, cuando alguien se equivoca hace ruido, cuando un alumn@ intenta explicar lo que está aprendiendo y no le sale a la primera hace ruido y cuando se atreven a pensar en voz alta hacen ruido.

Un aula en silencio constante no es necesariamente un aula donde se aprende. Puede ser un aula donde nadie está pensando y pensar de verdad implica incomodidad, fricción, participación. Por eso el reto no es solo explicar mejor. El reto es conseguir que el alumn@ haga algo con lo que escucha, que lo use, que lo transforme, que se equivoque con ello.

Ya no basta con saber...


Es imprescindible ser facilitadores para que puedan ayudar para que adquieran nuevas habilidades como el pensamiento analítico, la conciencia algorítmica, el pensamiento crítico o la capacidad de analizar la información que consumen a diario. Durante años hemos centrado el aprendizaje en adquirir contenidos. Lo que está ocurriendo es que hoy en día el problema no es acceder a la información, sino saber qué hacer con ella. Tenemos infinidad de posibilidades para conseguir "datos" y sin embargo faltan respuestas prácticas y efectivas.  

Ya no se trata solamente de saber, sino de interpretar lo que se aprende, saber cuestionarlo, tomar decisiones y actuar con criterio. Y esto no es algo teórico: es lo que ocurre cada día cuando un alumn@ aprende, busca información, consume contenido en redes o utiliza una herramienta digital. 

Desde mi experiencia como docente, esto nos obliga a replantear el enfoque. No es mantener o añadir más contenido, sino trabajar de otra manera: generar situaciones, en las que los chicos y chicas tengan que pensar, elegir, argumentar y justificar. Al final, lo importante no está en cuánto saben o podrán saber cuando terminen su etapa de escolarización, sino en cómo utilizan o utilizarán ese conocimiento en contextos reales.

Firmeza & Cariño

Podría ocurrir que la educación solo funciona de verdad cuando se sostiene en un equilibrio muy delicado entre cercanía y firmeza al mismo tiempo.

Desde la neuroeducación, autores como Daniel J. Siegel explican que el cerebro aprende mejor cuando se siente emocionalmente seguro. Si un alumno tiene miedo, se siente juzgado o vive en tensión constante, su cerebro se pone en modo defensa y deja de estar disponible para aprender. La seguridad emocional no es un lujo; es una condición básica para que haya aprendizaje profundo.

Pero esa seguridad no puede confundirse con permisividad. El cerebro también necesita estructura, coherencia y previsibilidad. Los límites claros reducen la incertidumbre y ayudan a construir autocontrol. Sin normas, no hay verdadera sensación de seguridad, sino desorientación.

En esa misma línea, Jane Nelsen habla de ser “amable y firme al mismo tiempo”. Y creo que ahí está la clave. Amable significa escuchar, validar emociones y cuidar el vínculo. Firme significa sostener normas claras y coherentes. Si solo hay firmeza, se rompe la conexión; si solo hay amabilidad y cariño, se diluyen los límites.

El verdadero equilibrio consiste en transitar entre los dos mundos. Ese punto medio no es sencillo de encontrar; es dinámico y requiere reflexión constante. Pero cuando se logra, no solo favorece el aprendizaje, sino también el desarrollo personal y la autonomía.